CODEMAT

Comite Defensa Madre Tierra – Tarapacá

  • Seguinos en

  • _

  • _

La Privatizacion y guerra del agua

Posted by codemat en 2 enero, 2011

Durante los últimos días, se ha venido generando un intenso debate político en torno a la privatización de 4 empresas sanitarias en Chile.  Dicho proceso no es sino la venta de la participación que el Estado aún mantiene en estas empresas, después del proceso de venta operado durante el gobierno de Eduardo Frei y las posibilidades que otorgó la política económica del gobierno de Ricardo Lagos para la abierta participación de privados en el negocio del agua.

 Los medios han centrado el debate en torno a las posiciones que tanto la Alianza como la Concertación esgrimen respecto de este proceso: unos que el proceso privatizador realmente comenzó durante el período de Eduardo Frei y los otros resaltando lo estratégico que resulta la participación del Estado en una parte del negocio.  Ambas posturas sin embargo remiten inevitablemente a un debate anquilosado en la clase política, a estas alturas bizantino e inocuo en la solución del problema de privatizar: a saber, darnos a elegir entre más mercado o más Estado.

Este tipo de debate fue expuesto con maravillosa lucidez por Rafael Agacino durante su visita a Iquique en el mes de noviembre.  En él nos advertía ya de los peligros de caer en dicha discusión, pues la elección entre más de uno o más del otro es una trampa que hace desaparecer al Sujeto como categoría social y por cierto disminuye su valor como concepto Sociológico. Entendamos,  el Sujeto Social como categoría sociológica se refiere groso modo a un sujeto colectivo organizado, con consciencia de historicidad y capaz de constituirse en una expresión de poder tendiente a transformar las bases ideológicas que sustentan una sociedad, vale decir, con claras posibilidades de constituirse en actor social y por tanto desde allí construir lo que hemos denominado en llamar Poder Ciudadano o Poder Popular.

Es así como en este debate carente de una politicidad centrada en el sujeto como actor, sino que en el individuo como consumidor, hay quienes postulan definitivamente el rol indispensable del mercado, por razones ideológicas claro (centrada en una de las alternativas de la balanza), pero además por las presiones mundiales hacia los países en desarrollo o de la periferia globalizada como prefiere llamarlos Fernando Flores.  Por ejemplo, el Banco Mundial que sostiene dogmáticamente que el agua debe ser tratada como un producto más que es justo y necesario sea explotado por privados que tengan el aliciente de la ganancia para poder invertir.

En la otra esquina, las diferentes tendencias del pensamiento socialdemócrata sostienen la necesidad que el Estado mantenga un porcentaje (aunque minoritario también para que la ganancia sea aliciente para motivar la inversión del capital privado) de las sanitarias con el fin de velar o regular los precios y la calidad del servicio que se entrega al individuo consumidor, cuestión relativa si se piensa en la minoría que posee el Estado en la propiedad de estas empresas, en especial conociendo la experiencia de Diario la Nación en donde mandan quienes sólo mantienen algo así como 35% de la propiedad del tabloide supuestamente estatal.

La cuestión fundamental por tanto no es la motivación para invertir que debiera darse a los capitales privados, así como tampoco lo es la escasa solución que pueden dar los complejos mecanismos regulatorios que incluyen subsidios a las familias con menor puntaje en la ficha de protección social, sino más bien la estrategia que como país asumiremos para evitar o alejar la sola posibilidad de la guerra del agua.

Así es, aunque parezca novelesco, pues de acuerdo con Raúl A. Wiener los habitantes de la periferia globalizada consumen en promedio 20 litros de agua al día, en tanto que un estadounidense supera los 600, lo que matemáticas mediante implica que necesariamente en 20 años más 3 mil millones de personas no tendrán acceso al agua, lo que quiérase o no generará enconados conflictos por la propiedad de ésta.

Aquí la cuestión por tanto no se trata de más Estado o más Mercado, sino fundamentalmente más sujeto, lo que implica mayor consciencia de historicidad, mayor colectividad, mayor movilización y mayor poder popular que impida que el vital elemento quede en manos de inescrupulosos de las ganancias o bien de una mixtura estatal mercachifle en que el agua se convierte en fuente de manipulación de las conciencias de individuos que sólo responden a la categoría de consumidores, tan alienados en el consumo, que les es imposible visualizar la gravedad de la situación.

En nuestro país negamos experiencias de otros lugares del mundo en que se ha logrado reducir el escenario de presión y correspondiente corrupción de los sistemas de administración del vital elemento, transfiriendo la responsabilidad de la administración del agua a los gobiernos locales, donde los ciudadanos tienen más cercanía, más injerencia y por tanto más poder de hacer valer sus presupuestos en tanto Sujetos de real cambio social y no cosmético como nos viven prometiendo las diferentes campañas políticas.  Que le parecería a Usted sentarse a un concejo municipal que debate sobre las reglas tarifarias del agua o de las reglas sobre su uso.  En este escenario parece imposible, pero de no discutirlo al menos, seguiremos cobijados en la pregunta ¿dónde está el Sujeto?



Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: